El tomar clases de salsa en una academia asegura conocer gente nueva, quizás quien baila muy poco o no lo hace en lo absoluto siente cierto temor de asistir al principio, olvidando que en la mayoría de los casos el resto de los participantes se encuentra al mismo nivel de aprendizaje. El primer paso es perder el miedo a ser ridiculizado ante otros, ya que los que asistan están en las mismas condiciones y con las mismas aspiraciones, además las academias de baile están para eso, para enseñar a principiantes.

Al tomar clases de baile se tiene la oportunidad de hablar con una variedad de personas que tienen didance lessonsferentes estilos de vida y aficiones, pero que en común poseen ese deseo por mover el cuerpo a buen ritmo y convertirse en un mejor bailarín. El bailar de por sí es una actividad social por excelencia, así que si asiste a una pista de baile se encuentra en el lugar perfecto para ampliar su círculo de amistades y divertirse.

Regularmente, quienes se sienten pésimos bailarines o no saben bailar entran en una zona de confort en donde atreverse a salir a la pista no está incluido, una vez se toma la decisión de salir de esa zona de confort y asistir a clases de salsa para poder divertirse comienza a disminuir la timidez, dándole más seguridad a la persona no sólo en el acto de bailar, sino que es una premisa a enfrentarse a cualquier otro temor que tenga.

Bailar libera tensiones, es un excelente ejercicio cardiovascular y promueve la socialización, una vez que se experimentan sus bondades de forma directa es muy difícil escapar de ellas, convirtiéndose en uno de los hobbies preferidos.

Al ingresar a una academia podrá conversar con personas que poseen los mismos temores. Con el apoyo del grupo se logran avances más significativos y en otros ámbitos de la vida personal afecta positivamente. La confianza y seguridad se fortalecen, y en la próxima fiesta cuando suene la salsa la timidez se habrá disipado, será capaz de ponerse de pie y salir a bailar.