El baile ha sido durante mucho tiempo uno de los pasatiempos más populares. Para algunos, es una profesión que requiere años de práctica, disciplina y concentración total. El baile representa una actividad social de excelencia para aliviar el estrés y ampliar el círculo de amistades, en donde la expresión corporal puede hacerse sentir en una gran variedad de géneros y ritmos.

Bien sea como diversión o como carrera profesional, en el baile el uso de un buen calzado es fundamental, esto puede afectar de manera positiva o negativa el desempeño del bailarín en la pista.

El tiempo ha sido testigo mudo de la evolución del baile, estudios revelan que se remonta desde hace más de 9000 años, ya que se han hecho hallazgos con pruebas arqueológicas al respecto. Su evolución ha sido notable, en su técnica, estilo, ropa y accesorios.

Los zapatos son muy importantes, tanto como el mismo traje del bailarín, no solo porque al usar el adecuado se ganan los mejores puntos ante el jurado, sino que además aseguran una rutina con elegancia y estilo. Si no se usa el zapato adecuado el baile por más práctica y preparación que haya tenido no será lo elegante y grandioso que se espera, cualquier bailarín profesional sabe la importancia de utilizar el calzado adecuado.

Lo ideal es conseguir un zalightweight shoepato liviano, que se ajuste a la amplitud y al arco del pie, flexible, de suela de gamuza que garantice un deslizado y agarrado de calidad, con un buen acolchado dentro de la suela para maniatar el alto impacto de algunos pasos y elegantes a la vista. Por supuesto, la comodidad debe ser la prioridad. En el caso de las damas los tacones se deben elegir adecuándose al tamaño de la bailarina, evitando en lo posible el tacón de aguja, procurar que las correas no causen ningún roce desagradable y que sean cómodos.

Los bailarines deben cuidar sus pies y el cuidado comienza por un buen calzado, su elección no se debe tomar a la ligera. Amerita tiempo y dedicación.